Lujo, serenidad, buenas olas y mejor gusto. Esta es el coro principal del himno personal de Eco Xata.
Ubicado a treinta y cinco minutos de Barranquilla y a cincuenta de Cartagena, este fantástico hotel boutique es un de esas joyas que amamos encontrarnos en los caminos menos recorridos de Colombia.
Los entendidos en el tema saben que las playas de Santa Verónica, en el Atlántico, y sus alrededores son de las más reputadas en el país y en el continente por sus olas para el surf y sus vientos para el kite surf. Pero tal vez lo que ni dichos entendidos ni muchos de nosotros estábamos listos para encontrar un lugar como Eco Xata en este rincón privilegiado.

La primera impresión basta para imaginar el resto. Una piscina interior de cemento blanco, inspirada en Grecia se rodeada de exuberante vegetación, creando un rincón de calma y elegancia.
La casa principal, que alberga el comedor y el área social, es un testimonio de refinamiento y buen gusto al mejor estilo boho. Alfombras, cojines en el suelo, hamacas y artesanías en fibras naturales crean una atmósfera acogedora y cuidadosamente diseñada. Cada detalle tiene la marca personal de un artesano, de un material trabajado a conciencia.


Uno de los aspectos más destacados de Eco Xata son sus cuatro tipos de cabañas, concebidas a partir de los elementos: Aire, Tierra, Fuego y Agua. Cada cabaña presenta su propia personalidad única, ya sea ofreciendo vistas panorámicas al mar desde alturas privilegiadas, piscinas interiores para momentos de relax o jardines privados que conectan con la naturaleza circundante.

Explorando más allá de las instalaciones principales, los huéspedes pueden seguir un sendero que los conduce al club de playa. Aquí, el mar se convierte en un escenario perfecto para la contemplación o la práctica de emocionantes deportes acuáticos como el kite surf, así como actividades más apacibles como el paddle board.
Los días en Eco Xata transcurren en un ambiente de calma total, mecido por la brisa marina y la serenidad visual que impregna cada rincón. La relajación es una constante, la experiencia culinaria es una delicia y la sensación general es simplemente fascinante. Este refugio de lujo se convierte en una invitación irresistible para quienes buscan una escapada inolvidable en la costa colombiana.

