Este hotel boutique se sitúa entre las majestuosas montañas antioqueñas y la serena belleza del río Cauca. Su estilo muy propio que recuerda a Tulum, pero con todos los elementos de lo mejor de la artesanía ancestral colombiana, hacen de Nativa un lugar para tener en el radar de escapadas.

Su cercanía con Medellín y su vecindad con Santa Fé de Antioquia le dan puntos extra pues llegar es muy fácil y le da la ventaja de tener planes para hacer en sus cercanías aún desconectándose de la ciudad.
Hay sol, hay ambiente, hay buenos drinks y verde para contemplar.

Aunque tiene tres tipos de acomodación, todos bellos y muy cómodos, tal vez nuestra favorita fue la cabaña Río que tiene su propia piscina interior, perfecta para la privacidad.
Para una experiencia completa, el spa los espera con una nutrida carta de tratamientos y masajes al aire libre para culminar con una relajación total.

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