Guía de hoteles realmente sostenibles en Colombia

Por María José Marroquín

«Sostenible» parece ser la palabra de moda. Sin embargo, hoy en día abundan las iniciativas que aunque llenas de buenas intenciones, se toman un poco a la ligera el concepto de sostenibilidad y los retos que esto implica.

Por eso quisimos hacer una lista con algunos de los hoteles colombianos que consideramos realmente comprometidos con el futuro y con reducir de manera significativa y concienzuda el impacto ambiental sin dejar de brindar experiencias fantásticas.

Empecemos por lo primero, que es establecer sobre qué parámetros nos apoyamos para crear esta lista y hablar de hospitalidad sostenible.

Todos los hoteles de esta lista hacen parte de la comunidad de turismo responsable Sumamos que ve y aplica la sostenibilidad como pilar primordial de sus acciones y operaciones. Sumamos se rige bajo los preceptos que dejamos a continuación.

1- Hotel Plantación – Jardín, Antioquia

Todo en Plantación es buen gusto, comodidad y atención a los detalles. Nos encanta decir que se trata del jardín más bonito de Jardín y eso es mucho si tenemos en cuenta que se trata de uno de los pueblos más bonitos del país. El equipo es fantástico, las habitaciones preciosas, y ni hablar de Consulado Vegetal, su restaurante plant based que da ganas de desayunar tres veces seguidas.

Plantación tiene su propio y muy concienzudo manifiesto de sostenibilidad en el que se Verónica y Daniel, las mentes maestras detrás de esta joya, tuvieron en cuenta los puntos que mencionamos anteriormente y muchos más. Desde la bio construcción y el manejo de desperdicios, hasta el impacto en la comunidad local y el manejo de aguas, todo está contemplado.

Esta propuesta de autenticidad y sostenibilidad ha tejido su esencia a través del entorno y se ha convertido en un referente de la hospitalidad con conciencia en el país. Su labor va más allá de un servicio turístico y se definen a sí mismos con la bella premisa de ser «una escuela de sostenibilidad disfrazada de hotel».

Perfecto para recorrer las hermosas montañas que lo rodean, para el avistamiento de aves y simplemente para ir a relajarse en un gran, gran lugar.

2- Dos Aguas Lodge – Rincón del Mar, Sucre

Dos Aguas es una carta de amor a la costa y su biodiversidad. Desde su diseño respetuoso con el ecosistema costero hasta sus esfuerzos comunitarios para proteger este paraíso, este lodge es una invitación a experimentar la autenticidad y la riqueza natural de la región.

Dania y Daniele, la pareja que dio vida a este hermoso proyecto, encontró en este rincón del Caribe el lugar perfecto para poner en marcha su visión de impactar, dejar huella positiva y concientizar desde el turismo. Entendieron que el propósito compartido es más poderoso y por eso cada uno de de sus visitantes es un aliado potencial en la búsqueda de este equilibrio vital.

La playa en la que se encuentra es un pedazo de paraíso así como los manglares que rodean el hotel. El trabajo con la comunidad es de admirar. Todas las actividades, desde el careteo hasta el yoga son impartidas por aliados locales y su restaurante es exclusivamente vegetariano no sólo por convicción sino también para no competir con la pesca local y sus pescadores.

En tiempos de greenwashing e impulsos de satisfacción inmediata Dos Aguas hace y se hace todas las preguntas correctas. Sostenibilidad, auto reflexión y tejido de redes de conciencia. No verán caras más amables que las de este equipo y si están buscando un lugar para desconectarse de vedad verdad no lo duden un segundo.

3- Glamping Lumbre – Cocora, Quindío

La locación es incomparable. En pleno Valle de Cocora, Lumbre ha ido perfeccionado su concepto de glamping manteniendo la esencia de conexión con la naturaleza y el compromiso sostenible clave en un ecosistema tan especial y delicado.

Para Susana y Pablo, sus creadores, esto se ha convertido más que en un emprendimiento, en un proyecto de vida que transmite y respira sus valores. La comodidad, la belleza, la contemplación no pelean con unas estructuras de base más viables para el planeta.

Cortesía Glamping Lumbre

Cuenta con un sendero ecológico en medio del bosque de niebla a través del cual se puede apreciar la vegetación nativa y el verdadero hábitat del árbol nacional colombiano: la palma de cera. Este reconfortante paseo en medio del verde culmina en una espectacular cascada de cuarenta metros de altura y sólo diremos que el chapuzón es para verdaderos valientes.

Cortesía Glamping Lumbre

Las noches aquí, bajo el cielo plenamente estrellado son para recordar y es un lugar muy especial para desconectarse verdaderamente. Es también perfecto para recorrer y conocer los alrededores, no sólo el imponente Valle de Cocora sino también los pueblos cafeteros como Salento y Filandia.

4- Madre Agua- Arusí, Chocó

Entre el mar y la selva del Pacífico colombiano, Madre Agua está diseñado con materiales nativos, rescatando técnicas artesanales de las comunidades indígenas y afro que han habitado esta región.

Su misión de fomentar el eco turismo y respetar el territorio lo hacen un lugar ideal para disfrutar de las muchas actividades que se pueden realizar en la región como el avistamiento de ballenas, el avistamiento de aves o la caminata ecológica.

Cortesía Madre Agua

Su oferta gastronómica que busca preservar los saberes y la tradición locales. Sus recetas son en su mayoría de la gastronomía chocoana preparadas por cocineras nativas con pescado fresco e ingredientes de origen local.

Cortesía Madre Agua

5- Quinta Ladera – Medellín, Antioquia

Cálida, armoniosa, descomplicada y auténtica. Esta es la definición de buena vida que inspiró esta joya en Medellín que se caracteriza por espacios llenos de luz natural, aire fresco, vegetación y atención al detalle. Su filosofía gira alrededor de la sostenibilidad y el buen gusto con fuertes cimientos en la noción de comunidad activa.

Cortesía Quinta Ladera

Parece casi imposible creer que este hotel boutique se encuentre en medio de uno de los lugares más concurridos del Poblado en Medellín por la calma que se respira y el cambio de escenario al cruzar su umbral. A pesar de estar en Provenza, en Quinta Ladera el feeling es tal vez el de una casa tradicional con toques contemporáneos que sacan al viajero instantáneamente de la ciudad.

Cortesía Quinta Ladera
Cortesía Quinta Ladera

El trabajo artístico y artesanal que llena cada espacio del hotel le da un carácter único y una identidad propia a cada una de las habitaciones que, por cierto, son todas diferentes entre ellas saliendo del molde estandarizado. Cada una con su particularidad, con su esencia, en una invitación a volver y siempre descubrir una nueva faceta.

6- Reserva Caoba – Sierra Nevada de Santa Marta

Un proyecto de reforestación que se convirtió con el tiempo en hote.l Aún más importante, un santuario de las plantas nativas que hoy sus fundadores y la comunidad que se ha ido sumando al proyecto se encargan de conservar y preservar.

Caoba está dividida en 2 partes, el área turística abierta al público y el área salvaje. En total dentro de la reserva hay alrededor de 300 tipos de árboles incluida una colección de palmeras, plantas medicinales, plantas acuáticas, cactus, suculentas, bromeliáceas y orquídeas.

Es perfecto para planear o asistir a retiros y para acercarse a la magia de la Sierra Nevada tienendo la conciencia de que el impacto que generará nuestra visita no comprometerá el territorio ambiental ni sagrado.