Dicen los que saben que no hay en Colombia un lugar tan privilegiado para la escalada como el parque Rocas de la Mojarra en el cañón del Chicamocha.
Tal vez no sepamos mucho de escalada, pero de lo que sí sabemos es de lugares fantásticos a los que vale la pena ir y de hoteles que hacen la diferencia. Así que les podemos asegurar que el vecino de este parque, el Refugio la Roca, entra con creces dentro de esa categoría.
Situado en la Mesa de los Santos a una hora y media de Bucaramanga, «el Refugio», como ya lo conocen los amigos de la casa, es un custodio del cañón del Chicamocha y tal vez el mejor amigo de las majestuosas montañas entre las que se camufla tan orgánicamente que alcanza uno a dudar si no estuvo allí siempre, con ellas desde el principio de los tiempos.


Si la escalada es lo de ustedes, seguramente ya conocen este lugar o han pensado en visitarlo y no les estamos contando nada nuevo. Pero si no se les ha pasado por la cabeza aquello de colgarse por la piedra también están bienvenidos, y quién sabe, quién quita que se terminen animando.
Aquí la invitación es para todos, para vivir y disfrutar de un paisaje privilegiado ya sea con la intención de escalar y de aventurarse en otras actividades al aire libre o simplemente para dedicarse a la contemplación.

Y con esto vale la pena decir que al Refugio la Roca puede venir cualquiera, niños incluidos, y que se les va a brindar la mejor experiencia con paciencia y con buena onda. Ya sea haciendo sus primeros pinitos en escalada o en la caminata vertical a través de la roca (que recomendamos ciegamente pues es una manera increíble de ver el cañón en todo su esplendor).

Este es un gran, gran lugar para conocer la zona o simplemente para el descanso.
Eso sí, siempre y cuando sean verdaderos amantes de la naturaleza y estén dispuestos a vivirla de verdad. Este es un hotel ecológico con todo lo que eso implica y, por lo tanto, no es el lugar para los que se incomoden con la presencia de los animales propios del entorno o para los que están esperando una acomodación urbana con un setting natural. Este es un hotel de espíritu rústico increíble, pero entendemos que no es apto para quienes no disfrutan de este tipo de acomodación.

El poder de esas montañas y la forma en la que el hotel logró adaptar cada cabaña dentro de la roca, dan la sensación de estar flotando permanentemente, de tener panorámica de pájaro, de libertad absoluta.
Aunque cada tipo de acomodación (hay de muchos estilos, hasta dormitorios) tiene su perspectiva, su ángulo y su encanto, nustra gran recomendada es la cabaña Ritakuwa. Volveriamos mil veces sólo para pasar una noche y ver otro amanecer y atardecer desde este lugar increíble suspendido sobre el cañón.



Los espacios comunes no se quedan atrás. Cada uno de ellos parece estar diseñado para sentir la fuerza de la naturaleza desde una perspectiva íntima e inmensa. Una buena lectura en el salón de hamacas o un estiramiento/meditación/yoga en el salón más alto del Refugio hacen parte también de esta experiencia.
La comida, fabulosa. No se vayan por ningún motivo sin probar el pan de chocolate, después nos agradecen.

Más información: http://www.refugiolaroca.com / Instagram @refugiolaroca
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